Psicólogo o Psiquiatra... ¿A quién acudir?

Actualizado: jun 27


Una de las dudas más frecuentes a la que se enfrenta la persona que ha tomado la decisión de buscar apoyo profesional para la solución de un problema que lo aqueja, es si debe acudir a un psicólogo o a un psiquiatra. Este dilema, si no es resuelto de la manera adecuada, puede conllevar no sólo a la pérdida de un tiempo precioso o a incurrir en gastos innecesarios, sino sobre todo, a obtener resultados diferentes a los esperados. Por ello, intentaré aclarar este tema de forma sencilla, aportando información sobre qué es lo que hace cada uno de estos profesionales y cuál es la diferencia entre ambos.


Ante todo, debemos partir del concepto de funcionalidad de la mente humana, la cual es indisolublemente una respecto al cerebro. Es decir, mente y cuerpo no pueden, bajo ningún concepto, "funcionar" por separado. Ambas profesiones, psiquiatría y psicología, son dos disciplinas científicas, con historia e identidad propias, para cuyo ejercicio el profesional debe estar avalado por estudios universitarios superiores y las especialidades correspondientes. Siendo así, ¿cómo podemos saber a cuál de las dos especialidades acudir?


En principio, tanto el psicólogo como el psiquiatra están perfectamente capacitados para atender cualquier problema de salud mental. No los diferencia la "severidad" de los casos, como muchas veces erróneamente se cree. No. La diferencia básica está en que cada profesional abordará los casos desde perspectivas diferentes,



El Psicólogo


El psicólogo es el profesional Especialista en Conducta Humana. Cuenta con seis años de estudios de pre-grado, íntegramente dedicados a este campo, que le permiten abordar eficazmente la problemática conductual, emocional y cognitiva del ser humano, tanto en su desarrollo normal como en los diferentes trastornos y psicopatologías. Ello porque la Psicología Científica dispone de modelos explicativos de la conducta normal y de los trastornos psicológicos, así como de técnicas adecuadas para la evaluación, criterios para diagnóstico y establecimiento de las conductas problema y objetivos de tratamiento, eficaces para la intervención en las diferentes problemáticas. El psicólogo cognitivo-conductual es, además, un educador y un entrenador de habilidades de afrontamiento, con las que se pretende, no sólo solucionar los trastornos y problemas actuales, sino entrenar a la persona para la prevención de recaídas, de modo que el aprendizaje se mantenga a lo largo del tiempo.


Sin embargo, para intervenir en terapia, el psicólogo clínico debe realizar una formación de especialización de mínimo dos años adicionales a sus estudios de pre-grado, que lo acrediten como psicoterapeuta (formado en Terapia Cognitivo Conductual, Sistémica, Gestalt, Psicodinámica u otra), con lo cual su formación en Conducta Humana asciende a 8 años; eso sin contar otras especializaciones, maestrías o doctorados. Su formación le permite centrarse y valorar todos los aspectos psicológicos, comportamentales y biopsicosociales de la persona. Cabe mencionar que el psicólogo, dentro de su formación, realiza exhaustivos estudios en neuroanatomía, neurofisiología y neuropsicología, que lo facultan con plena solvencia a analizar y discriminar cuadros psicopatológicos que involucren alteraciones orgánicas, de modo que, si fuera el caso, el paciente pueda ser derivado o tratado interdisciplinariamente.


El tratamiento o intervención del psicólogo se enfoca en corregir o rehabilitar el funcionamiento disfuncional del cerebro por medio de un proceso de aprendizaje y rehabilitación, que es precisamente la psicoterapia. Este proceso se inicia con un psicodiagnóstico adecuado, haciendo comprender a la persona qué es lo que le pasa. Con esta información, el paciente se hace consciente de qué es lo que hay que modificar y entiende mejor qué es lo que se va a trabajar en el proceso de psicoterapia. La psicoterapia incluye técnicas y ejercicios con los que el psicólogo va rehabilitando conductas, pensamientos o emociones disfuncionales, al mismo tiempo que modifica todas aquellas variables psicológicas que pueden influir en mantener el trastorno mental o el problema que lo aqueja. Asimismo, analiza el entorno social y emocional del paciente, intentando eliminar todas aquellas variables ambientales que puedan favorecer o mantener la patología presentada.



El Psiquiatra


El psiquiatra, por su formación, es un Médico. Cuenta con siete años de estudios de pre-grado en Medicina Humana. Posteriormente, si desea especializarse y opta por la psiquiatría, realizará estudios complementarios durante tres años, enfocados en la salud mental. Por ello, su formación le permite centrarse y valorar los aspectos biológicos de la persona. Los tratamientos abordan la problemática mental bajo la perspectiva de "enfermedad mental", prioritariamente desde su parte fisiológica, ya sea prescribiendo medicación u otro tipo de intervención que sea necesaria a fin de equilibrar la bioquímica del cerebro y reparar o compensar la fisiología que esté deteriorada, teniendo en cuenta, por supuesto, las variables psicológicas. Sin embargo, para que un médico psiquiatra pueda ejercer psicoterapia, debe necesariamente haber recibido formación especializada como psicoterapeuta, de un mínimo de dos años adicionales a su especialidad médica en psiquiatría, en cualquiera de las corrientes de intervención, como son la Cognitivo Conductual, Sistémica, Gestalt, Psicodinámica u otra.



A continuación presento un esquema que resume la formación de ambos profesionales, el mismo que puede variar de acuerdo al país o institución de formación:

Nota: El cuadro no incluye Diplomados, Maestrías ni Doctorados, por ser estudios facultativos y opcionales, tanto para el psicólogo como para el psiquiatra (Psic. Mariela Zambrano).



Entonces... ¿cuál es mejor?


Ninguno es "mejor" que el otro. Debe quedar claro que la diferencia entre un psicólogo y un psiquiatra no es la "severidad" de los casos que tratan, ya que ambos profesionales están perfectamente capacitados para tratar todos los casos de salud mental. Ninguno es mejor que el otro; sino que sus áreas de intervención profesional se complementan. Tener que tomar medicación no necesariamente significa que un problema psicológico sea más grave; simplemente significa que, en ese momento, es necesario re-equilibrar la química del cerebro, ya sea para aliviar el sufrimiento o para lograr una mejor disposición a asimilar la terapia psicológica pertinente.


Cabe mencionar que los ámbitos de ejercicio profesional de psicólogos y psiquiatras está bien delimitado: El psicólogo no prescribe medicamentos porque su formación no se lo faculta y, por su parte, el psiquiatra no aplica pruebas psicológicas de alta complejidad psicométrica, porque su formación tampoco se lo faculta. Del mismo modo, ni el psicólogo ni el psiquiatra están facultados para ejercer psicoterapia, a no ser que posean estudios adicionales a su especialidad que los acrediten como psicoterapeutas, como antes mencionara. Para ambos profesionales, estas facultades están claramente circunscritas a sus campos de acción.



Trabajo Interdisciplinario

En muchos casos, ambos profesionales trabajan de forma conjunta e interdisciplinaria, Un paciente atendido sólo con psicofármacos sin duda aliviará la sintomatología que le aqueja, pero esto no podrá, de modo alguno, resolver la raíz psicológica que lo genera. De igual forma, un paciente que acude a terapia psicológica con un trastorno severo, como por ejemplo, un cuadro de ansiedad generalizada, difícilmente obtendrá los resultados esperados, si previamente no regula su nivel de ansiedad con apoyo farmacológico, de modo que pueda disponerse a la escucha, participación activa y asimilación de las técnicas que el psicólogo empleará en el proceso psicoterapéutico. Así, en la práctica, cada uno, psicólogo y psiquiatra´, realizará un tipo de intervención, pero en muchos casos son complementarios. Es decir, el psicólogo modificará por medio de ejercicios y rehabilitación psicológica, los pensamientos, emociones y conductas de la persona, mientras que el psiquiatra se centrará más en re-equilibrar o "curar" la parte biológica, prescribiendo fármacos u otra intervención médica que considere necesaria. La complejidad del cerebro y la conducta humana lleva a que los tratamientos, en la mayor parte de los casos, tengan que ser tratados en conjunto por ambos profesionales para lograr los objetivos esperados.


En resumen, tanto el psicólogo como el psiquiatra podrán ayudarte ante un caso de salud psicológica, aunque cada uno enfatizará la intervención desde una perspectiva diferente. Ante la duda de a quién acudir, puedes acudir a cualquiera de los dos, pero la experiencia ha demostrado que, en los casos cuya complejidad médico-biológica lo requiera, el trabajo conjunto de ambos especialistas da óptimos resultados.


Psic. Mariela Zambrano

Psicóloga & Psicoterapeuta

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